La primera vez que el Pitxon la vio penso que seria un cacharro enviado a otro planeta, y no estaba muy equivocado pues es un cacharro enviado a un planeta, a este!.
No se sabe como, pero se podria asegurar que aquella maquina tenia la pretension de convertirse en humana, y de eso estamos seguros porque llego al planeta verde buscando aquel agricultor del Agujero que disponia de agua solo un par de veces a la semana y muchas ganas de trabajar la tierra. Aunque esta maquina no conociera bien aquel agricultor, sabia que dentro de aquel agricultor habia un grito de soberania alimentaria.
Ella, nuestra maquina, tiene una mision necesaria: convertir lo agrio en dulce. Para ello dispone de tres patas que sostienen su funcionamiento. La primera pata es nuestra primera pata, la que alumbra todo, el sol que nos hace caminar y que Soria quiere privatizar. Por segunda pata la bajada de presion que permita ascender el espiritu que ansiamos obtener. Y su tercer sosten es una atraccion que rompe la tension superficial, una atraccion que viene del sur.
Aunque esta maquina es casera y bastante simple posee tambien cualidad de mujer, es mas de lo que aparenta, un ente holistico cuya extension podria muy bien darnos el combustible limpio resultado de una electrodialisis inversa. Y mas alla "sol del mar".
El sol del mar es una gran dialectica enana que se atrae en su superficie, belleza de lo muy pequeno. Alla en el pasado donde un aleman se hizo ineficiente, esta maquina puede extraer sol del mar (Tesla sabia demasiado sin saberlo).
Solo hay un problema y es lo que aterroriza a esta maquina. Ella que llego a este planeta con la pretension de convertirse en humana sabe muy bien que los rios de sol en el mar regulan el ciclo biologico del planeta, un Nostradamus preocupado nuestra maquina. Esta maquina no es roja ni azul, sera verde o no sera, o no sera.
(perdonen pero el teclado ingles no tiene enie, ni acento, o al menos yo no lo encuentro)
Que
Silencios los hay de todas las frecuencias lo puede percibir hasta un
sordo.
Mudo
se puede ser por muchas causas, desde un trauma hasta algún
impedimento físico. La
de mi de tío por ejemplo es de nacimiento. Es una mudez poblada de
risas que hasta a cantar se atreve. La del mutista selectivo es un
tercer ojo en el lóbulo frontal, asociado a un punto detrás de cada
una de las orejas, un triangulo radiante que sufre al interaccionar
con entornos desconocidos, un nivel del percepción que se alimenta
del exterior replicándolo dentro, forma de pasar desapercibido
frustrada. El mutista selectivo llegará, se sentará, saludara solo
a los que conozca y pedirá la bebida que todos estén tomando, a
partir de entonces será una ameba en el desierto.
El
de un indígena colombiano es comprensible hasta para el más ignorante,
pues quien tiene tiempo de responder a un saludo cuando se esta muy
ocupado contando las cicatrices de históricas cruces y espadas. Un
auténtico mapa del tiempo las cicatrices de la cabeza de un indígena,
un trauma histórico que definirá comportamientos culturales, como
personas de países colonizados relacionándose mediante la lucha de
poderes, el complejo del colonizado, insonorizado al mundo.
El
del Bayefall es un silencio trabajado, un aguantar para crecerse el
espíritu, un vivir el presente y no malgastar tiempo ni energía en
un occidente “to confundio de la vida”. Veré a Aliu y Dauda
sacrificar el día trabajando en la construcción de un pozo en Ndiop
para a eso de las 8 de la tarde ir a tolbi a regar y cultivar la
tierra, una plenitud que no dialoga, cantan!.
Existe
también el silencio raro en la apropiada circunstancia rara. Como
distinguir unos ojos nunca vistos en la penumbra
de una caseta plantada en un parque, verlos caer hacia el suelo,
arrastrados por una cabeza que se ladea, que empuja a todo el cuerpo
a esconderse.
Se
sabe de silencios que ocultan secretos, de silencios de cautela pues
por la boca muere el pez. El silencio de la tregua tras la batalla o
el silencio del firmamento plagado de estrellas, una vía láctea
pintada al detalle en una noche inglesa.
Después
tenemos el silencio sin concesiones, aquel que se me presentó en
forma de granjero holandés, muy preocupado como estrujar a sus
recolectoras de fresas del Este y algún canario perdido en el país
donde si estudias una carrera técnica bajas en la escalada social,
pues su sistema de explotación internacional (en muchos casos
generador de apartheid) requiere de mucha gente con estudios
económicos antes que una ingeniería. Aquel canario vivió la
práctica de un auténtico granjero boér. El sometimiento a base de
silencio. Acercarse en hora libre con respeto y empatía a un abuelo
jugando con sus nietos en la furgoneta, preguntarle si son sus nietos
y resurgir el boér con un seco NO y una mirada fría que te escupía
“este no es sitio para trabajadores, vuelve a tu lugar”.
Entre
los incómodos tenemos el de una entrevista de trabajo, el del bufo
involuntariamente derramado, el de un compromiso inesperado, el de la
muerte lenta, los que son una cascada de saliva con caudal regulable
a través del nerviosismo y tantos otros como humanos se cuentan en
este planeta.
Los
que se tallan en la memoria son un abrazo en aquel lugar, un beso
largo en Conce, el recuerdo de un viaje que se puebla de imágenes
que es como el del regalo sorpresa, un coagulo de alegría, silencios
efervescentes para el alma.
Mas
allá, en oriente, esta los ayunos voluntarios de palabra para
convertirse en un receptor más sutil de la realidad tanto exterior
como interior.
También
tenemos personas, bajo ciertas condiciones, afásicas. Suelen ser
personas con memoria de elefante que prefieren ser consecuente con
sus recuerdos y prefieren callar hasta que en el adecuado momento
liberan un guepardo al acecho contenido en el ojo del elefante, un
guepardo que va directo al ombligo de la presa (echo que hará a la
presa focalizar su atención en su propio ombligo, favor que le hace
el guepardo).
La
barrera del silencio puede ser rota de muchas maneras. El de la isla
de sordos poblada por amerindios es
de las mas artística, un montón de personas comunicándose con las
manos, Manhattan
nutrida
de creatividad. Pero
sin duda la palabra es la que construye el taladro con la broca mas
dura, perfora cualquier silencio así sea un monosílabo. Crea un
puente de comunicación donde nuevos mundos inundan el silencio, Sol
del Mar las palabras.
Hay
sin embargo una mudez dura de romper, inaceptable para el podemos,
una prima del miedo que come silencio de uno mismo, originaria de la
creencia educada (aceptada a base de mala educación o malas
experiencias) que las relaciones entre personas son una lucha de
poder. Un quien esta por encima de quien, entender las relaciones
como un someter para no ser sometido, juegos a los que no hay que
jugar porque esos juegos si son solo de arena.
Y
suele ser así, emulamos a lo que hemos sido sometidos, si nos
desprecian humillaremos, si nos maltratan torturaremos, si nos pisan
seremos apisonadora. Como unos pibes tirando piedras en un polígono
de los años 90, un niño violado en un centro de menores en el que
al rato acabará violando, una chiquilla temerosa de hablar ante un
muro de prejuicios o un abuelito de 5º remplazo militar que
mordisquea la paciencia de un rata como en su tiempo mordieron la
suya.
Esa
lucha de poder hará al rol machista hacerse mas fuerte, hará
incluso a algunas mujeres adquirirlo para reforzarse en su lucha de
poder. Hay que aprender a esquivar ese lobo, no es cuestión de huir
sino de no acabar convirtiéndose en lobo. Y que desamparo mas grande
para ese que no sigue las luchas de poder en occidente, el tratado de
gilipollas o de ego, el estigmatizado de don juan, maricón (una vez
más problema en educación de género) o impotente, el que es
acusado de no darse y se le amenaza con perder (darse a una lucha de
poderes no va con valores sanos, es preferible conservar los valores)
, tan triste como escuchar a una madre decir que el amor es asi como
la guerra o la eterna frase con que se incitan a los niños a creer
que “los que se pelean es porque se quieren”, y ahi ya tenemos
montada la fábrica de potenciales maltratadores. Esta lucha de
poder, patriarcado ejercido tanto por hombres como mujeres, es la
afonía del mundo.
Me
quisiste enseñar a jugar y te enseñé a sentipensar le sopló la
primavera al otoño.
Sabemos que ninguna colonización es
sana, pero también deberíamos saber que hay colonizaciones y
colonizaciones. La francesa es pésima, es juntar a un montón de
Senegaleses que lucharon contra el fascismo en la segunda guerra
mundial, en un lugar llamado Thiaroye, para ser fusilados por
reclamar la misma pensión que los excombatientes franceses tenían
(tan grave como la planificación de la muerte de Thomas Sankara en
el país de los hombres íntegros). La española no merece
comentarios porque como todos sabemos es puro genocidio. Sin embargo
la inglesa (sin ser inocentes, pues cualquier colonización esconde
un beneficio económico) posee otro color. Cuando se van (en la
mayoría de los casos) dejan un país con infraestructuras para poder
desarrollarse (centrales eléctricas, sistemas ferroviarios, una
planificación agrícola etc). En el país de donde vengo (Canarias),
en un tiempo donde aun llovía en abundancia, desarrollaron el
plátano y hasta mi abuelo trabajó alguna vez para un inglés. Es
Mr. Liko, quien hace poco menos de un siglo en mi pueblo natal diera
trabajo a los que se embarcaban en una cascara de nuez para cruzar el
atlántico en busca de futuro. Sería aquel dictador, hombre
acomplejado, temeroso quizás de otro Gibraltar (que me encuentren a
un solo gibraltareño que quiera ser español) quien haría la vida
imposible a Mr. Liko. Así fue como Mr. Liko, cansado de un fascista
insensible y débil llamado francisco franco, decide abandonar Canarias (aunque descendencia dejó), no sin antes titular las
tierras que trabajó a los canarios.
Aun queda allá por Galdar la mansión
de Mr. Liko, que para mi es el mejor reclamo turístico que se pueda
tener para con los ingleses, puesto que las playas están en riesgo
de estropearse a causa de un ministro llamado soria que pretende
hacerse rico sacando petroleo en unas islas generosas en viento, sol,
mareas y volcanes. Energía eólica, solar, maremotriz y geotérmica
a la que no se le atiende.
Por el planeta entero es sabida la
importancia del puerto de Las Palmas (plataforma tricontinental
ineludible en el tráfico marítimo entre los tres continentes), pero
pocos saben que en su evolución fue una vez mas fundamental la mano
inglesa, los Miller proveyendo infraestructura.
Y es así además por dentro, un país
que no tiene miedo a la realización de un referéndum en Escocia
(jamás hubo un verdadero referéndum en Euskalarria, Canarias o
cualquiera de los países que contiene españa) porque respetar la
libertad de decisión de los pueblos es otra de las necesidades
universales de la humanidad.
England es un país sin constitución,
con un derecho consuetudinario basado en el sentido común (que según
Eduardo Galeano es el menos común de los sentidos), mientras españa
tiene una constitución herencia del franquismo que ató (y ata) muy
bien el legado fascista (cosa que replicaría Chile con sus leyes de
amarre), la cuartada perfecta para que españa nunca levante cabeza.
Su sentido común se me manifestó de
la forma mas clara hace 12 años cuando una portuguesa con sida,
trabajadora en una factoría de Bodmin, explicaba con rabia que no
había trabajo para alguien con su enfermedad en Portugal (que
maravilla esta isla, que cosa tan humana esta gente).
Y ya escribir sobre las mujeres
inglesas serían palabras mayores, esas que son herencia de las que
lucharon por poder votar. Ellas desprovistas de la culpa católica
(que tan aliada con el franquismo creo generaciones de traumad@s en
españa) no les importará lo que un hombre piensen de ellas,
empujarán a la vida hacia adelante contra todo. Ellas, a diferencia
de españa, serán aquí las que protejan al hombre. Ellas son aquí,
la referencia (y hasta yo sueño con ser mujer inglesa).
Y que decir de la policía inglesa,
esos gentiles profesionales que ante un embrollo, libreta en mano y
tras apaciguar los ánimos, preguntarán por separado a cada una de
las partes, para al final descubrir de donde vino el error. En España
(una vez mas herencia del franquismo) llegarán repartiendo tortazos
para al final llevarse a cualquiera de las partes.
Y todo ello porque en England juega el
fair play, por ello no es necesario romper la ley, porque es una ley
para todos, seas español, eslovaco o canario. Es el país donde solo
hay una persona aforada en contraposición de una españa que posee a
10000 aforados (2.300
políticos).
England integra a todos, mientras en el
sur de españa hay un mar de plástico cubriendo el trabajo de
magrebies y subsaharianos sin contrato ni seguridad social. Los
ingleses son un pueblo abierto a aceptar cualquier cultura mientras
lleguen para trabajar, para construir codo con codo con ellos. Y he
ahí otra de las maravillas de England (la imposición de un esquema
mental sobre otro va contra la diversidad innata al humano, es un
atentado ecológico se podría decir, colonialismo una vez mas), esta
gente acepta a cualquier bicho raro, son una gran protectora de
animales (y no hay mas que ver como tratan a sus perros), y casi por
ósmosis contagian esto a cualquier foráneo (aquí se aprende a ser
un ecologista del humano).
Unas gentes donde el trabajo no es un
medio para hacerse rico, sino en si un fin (el fin de la realización
de la persona y eso es una premisa evidente en cualquier lugar del
mundo desde la prehistoria). Te propondrá sin miedo trabajo,
mientras españa nos aterroriza con la amenaza de la perdida de este
(porque si, todo humano requiere trabajo en sus todos sus ámbitos)
Un manager trabajará contigo,
atenderá tus necesidades y no solo te pondrá donde él te necesite
sino donde tú puedas desarrollar mas a gusto tú trabajo. Esa es la
verdadera magia de un gestor que tiene en cuenta la parte humana
(porque el trabajo es algo innato al humano y no al revés).
No conozco ni un solo ingles joven que
se halla quedado dando su fuerza de trabajo mas de un corto periodo
de tiempo en españa, en cambio no podría contar con todos mis dedos
los españoles que se pasan toda una vida trabajando en Inglaterra.
Ellos viven en un país que defienden
su independencia sin importarles que piensen de ellos el resto del
mundo, a diferencia del país acomplejado por la colonización del
que provengo. Y conducirán por el lado que les de la gana, y
utilizarán la moneda que les de la gana. Un lugar este en el que los
canarios podríamos aprender mucho (mas allá del idioma).
Toda la isla juega el fair play, todo
South Devon es una gran comunidad, como Roy dice allá por Thurlestone “lovely place”. Y todo ello, porque ya a estas alturas intuyo,
England es a big mother y como todas las grandes madres incluso en
ocasiones te deja equivocar. Un país sensible y como todos los
países sensibles fuerte. Spain is not different, England is
different.
Mientras España solo sabe mirar como
miran los fascistas: por fuera, England mira como mira una madre.
Para mi un ente mágico que me protege cuando la confusión es un
montón de piedras incompresibles arrojadas sobre mi cabeza, una
madre abstracta que sabe en todo momento que alguien que hace lo
correcto no puede ser castigado.
Incluso habría que explicar a todos
esos españoles (o de cualquier otro país) que desprecian la cultura
inglesa que una vez hubo un mecánico de Liverpool llamado Jack
Edwards que se juntó con otros ingleses e irlandeses para luchar
contra el fascismo en un país que no conocían y en el que no tenían
siquiera parientes o amigos. Unas brigadas internacionales que serán
el recuerdo mas grato que se tenga nunca de los ingleses en aquella
España corrompida por el fascismo.
Yo en England solo friego platos, que
según un inglés llamado Sam (y he ahí otra maravilla de los
ingleses) es una de las labores mas importante en la cocina, porque
como el pacientemente me explica, un kitchen porter es el eslabón de
la cadena que si se rompe los chef se quedan sin underplaits y los
camareros no tendrán forma de servir la comida. Ellos los que
cocinan, poseen la profesión mas bella y necesaria del mundo,
alimentan a la gente!, y lo hacen con pasión.
Y en medio de todo ello yo me esfuerzo
por enseñalarle a otro inglés llamado Jean esa ranchera
internacional que empieza con “la cucaracha, la cucaracha...”, a
cambio él me ayuda a rellenar el formulario para abrir una cuenta en
un banco. Lovely country.
El verano 2003, en la categoría
younger pupils, se celebró en la ciudad Levice de Eslovaquia el
partido Eslovaquia-Iraq. Este partido, preparatorio del campeonato
mundial de fútbol, comenzó con un gol de Eslovaquia. Al acabar la
primera parte el resultado era 1 a 1. A los pocos minutos tras el
descanso un tercer crujido se oyó en aquel estadio. Era la rodilla
de Peter Holecka, que se desmenuzó sola sin que ningún contrario la
tocara.
El adolescente que había entrenando
duro desde los 8 años finaliza prematuramente su sueño de ser
futbolista. Hasta entonces sus amigos eran el fútbol, sus ilusiones
el fútbol y hasta su novia era un balón. Durante dos años la
frustración se camufló comiendo con descontrol, viendo televisión
y jugando a videojuegos desde un sofá. Peter Holecka estaba enfadado
con el fútbol, y no hubo ya partido que le atrajera, ni jugador
favorito, ni liga que seguir. Tras estos años, poco a poco, muchos
mundos se iban abriendo. Terminó la primaria, cultivó amigos,
hubieron novias y hasta lienzos sobre los que crear. En la escuela de
arte comienza un trabajo de filmación sobre un amigo.
El amigo de Peter Holecka, con
apenas 15 años y su hermano algo mayor, son abandonados por sus
padres, que les dejaron a su cargo un montón de deudas que no podían
pagar. Asi, estos dos hermanos, habitaron una casa sin agua, ni luz,
ni ascendencia. El mayor trabajó duró para pagar las deudas y que
su hermano pudiera estudiar. Años después la madre de estos hijos
decide llamarles telefónicamente para pedirles dinero, ellos sin tan
siquiera pedirle explicación envían el dinero. Cuando Peter Holecka
les pregunta a estos hermanos porque les enviaron dinero a su madre
que les abandonó, ellos responden “porque es nuestra madre”.
Todo esto me lo cuenta Peter Holecka
mientras yo friego platos y me aplico medidas cautelares. El partido
Eslovaquia-Iraq acabó 2 a 2.
Creen las gentes y las cosas, que el dios de los cristianos todo lo perdona. Pintó las piedras, coloreó el sol, plantó los árboles, marcó los caminos, parió todas las cosas y animales y entre ellos a la serpiente. Así, sintiéndose estorbados y estorbando las piedras, los caminos, las gentes y la luna que atenúa de azul al resto de las
cosas todo en uno se estorbaban. Pero la serpiente no quería estorbar y caminaba zigzeando las piedras que unos movían, esquivando los caminos que otros andaban y los árboles que algunos cortaban, enrevesada forma de caminar por la vida. Los animales, las piedras y el viento gozaban del roce de estorbar y no entendían a la serpiente, reprochándole su esquiva voluntad. Ante el dios de los cristianos, todos y todas las cosas del mundo creado tenían que confesar sus estorbos. Y eso les permitía redimirse para continuar estorbando, naturaleza instintiva de las cosas. Pero dios, el misericordioso, se sintió ofendido de que la serpiente nunca viniera a confesar los estorbos que nunca cometió. El descontento en las piedras, los caminos y sus gentes suplicaba a dios un castigo a tanta insolencia, pureza de la víbora. Dios todo poderoso enroscó a la serpiente una pesada y grotesca cola que arrastraba sonoramente donde quiera que iba. Cascabel para que todos supieran cuando venía. Y así cruza el tiempo y sus caminos la serpiente que avisa cascabeleando su llegada y su ida.
Sobre pasada la circunstancia de
estar trabajando con una máquina, la aptitud del operario ha de ser
neutra, levitando cualquier prejuicio que llegue a tocar a la
máquina. Pues aunque a priori una máquina ni siente ni padece, en
indeterminados momentos pudiera parecerlo.
El incoming, como el propio nombre
de la máquina indica, es un conjunto de platos que dispuestos en una
bandeja plástica viajará hasta las entrañas de esta para salir
como un outcoming reluciente. Pero no nos confundamos, en el fondo
esta máquina no transforma nada, los platos serán los mismo y hasta
algo de su composición abstracta de incrustaciones de fish and
chips, peppercorn sauce, mushroom sauce o gravy perderá. Pero esa
perdida no ha de conmocionar a un kitchen porter, pues en esencia su
labor es precisamente esa, la desintegración de la expresión
artística creada por el hambre de los customers.
Otra consecuencia artística inherente
a la máquina resulta ser de naturaleza rítmica, un traqueteo que ha
de ser adaptado por la imaginación de nuestro operario,y en
beneficio de su salud mental, a una rumba cubana o quizás rozando la
espiritualidad de un rancho de ánimas de Tiscamanita.
Cada cierto tiempo esta máquina
también necesita ser alimenta. Su sustento consiste en unas sales
que introducidas en su correspondiente orificio hará apagar la luz
indicativa de su necesidad.
Su relación con el operario será
siempre la misma, él la alimentará y ella le escupirá un outcoming
brilloso de tacitas de té, platos elípticos, redondos y hasta
cuadrados, y algún tub donde se depositará chillie beet, mushy
peas, curry o algunos seabass de océano atlántico.
Todo cabe en esta máquina tras un
apresurado juego de tetris del operario. Todo menos utensilios de
madera de la nomenclatura culinaria, véase cucharones y tablas de
cortar zanahorias y limones, ni tampoco naifes. La razón nada tiene
que ver con la negación de la máquina a aceptar objetos que sirvan
para cortar, ni de una aversión a todo lo que combustione, su razón
mas bien es de tipo preventiva, pues los productos utilizados por la
máquina para la limpieza podría generar un desgaste prematuro de
los utensilios.
Los sartenes tampoco tienen cabida en
esta máquina, pues su deterioro significaría la adición de restos
de comida tras su utilización, echo que obligaría al operario a
restregarlos con un estropajo metálico que se clavaría en sus manos
desgastadas, cosa que queremos evitar.
El operario ha de ayudar a la máquina
en su función, pues ella por si sola no pasará de esterilizar los
dishes pudiendo quedar restos de grasa si antes no se ha enjuagado y
hasta estregado los mismos. Es la parte humana necesaria a toda
mecanización.
Seremos cautos a la hora de decir que
esta máquina no siente. Pues en ocasiones, incomprensiblemente para
el operario, la máquina dejará de succionar el agua con que lava
los platos. Se desaconseja meter mano a todo aquel que desconozca la
máquina, y el kitchen porter ha de tener la paciencia de no
forzarla. Es el momento de llamar al técnico. El diagnóstico suele
ser algún resto atascado en el corazón de la máquina, que no deja
de ser una bomba de succión. Tal escenario genera una apatía en la
máquina que la hará desistir en su labor.
Pero esta máquina es fuerte, esta
habilitada para soportar incluso algún improperio ante la
frustración de un kitchen porter latino. Ella, la máquina, no se
inmutará ante el despropósito del operario.
En concreto esta máquina de la que
hablamos, antes ojos que no sepan ver su realismo mágico, es una
pobre máquina algo loca que no habla, una máquina aburrida que
ingiere objetos duros, viejos, fríos o sucios. Pero la realidad es
que genera muchos sonidos, es lúcida en su trabajo, se mantiene
joven en su función, extrae la suciedad de los platos que saldrán
calientes de ella y hasta ablandará algún tub plástico. Esta
máquina, para asombro de chefs y foráneos, trabaja cada día.
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